Un remitente nuevo no puede enviar miles de correos el primer día. Gmail, Outlook y los demás proveedores desconfían de una dirección sin historia que de golpe manda mucho: lo leen como spam. Por eso, los primeros días tu remitente tiene un tope diario de correos que va subiendo. A eso le llamamos calentamiento.
Es lo que hace que, después, tus correos lleguen a la bandeja de entrada y no a spam.
Cómo funciona
Empieza el día de tu primer envío, no el día en que activaste Correos.
El tope sube cada día. Arranca bajo y en unos 10 días tu remitente queda sin tope.
Los días corren aunque no envíes. Se cuentan en días de calendario desde el primer envío.
El tope es uno solo para tus correos automáticos y tus envíos masivos. Todo lo que envías desde Correos suma al mismo cupo del día.
Qué pasa cuando llegas al tope del día
Los correos que faltan no se pierden: salen los días siguientes, en el mismo orden.
No pierdes créditos: se consumen a medida que los correos salen.
Cuando preparas un envío masivo que va a tardar más de un día, la pantalla te avisa cuántos días va a demorar.
Tus correos automáticos comparten el tope con tus envíos masivos. Si en los primeros días mandas un envío grande a toda tu base, ocupa el cupo y los correos de bienvenida de tus secuencias quedan detrás, días después.
Cómo conviene empezar
Primero, tus correos automáticos. Deja lista tu secuencia de bienvenida: son pocos correos al día y construyen reputación.
Después, envíos chicos. Si quieres anunciar algo, empieza por un grupo pequeño, por ejemplo los clientes de un solo producto.
El envío a toda tu base, cuando termine el calentamiento. Pasados unos 10 días desde tu primer envío, sale de una vez.
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