Un código de descuento es la herramienta más directa para empujar una venta: lo compartes en una historia, en un correo o con un aliado, y quien lo usa paga menos.
Hay dos lugares para crearlos, y conviene saber cuál usar
Desde el producto — la vía rápida. Entra al producto y abre su sección Promociones. Ahí ves solo los códigos de ese producto y creas uno nuevo sin salir de donde estabas. Es lo natural cuando estás armando o revisando un producto y quieres lanzarle una promoción.
Desde Ventas → Descuentos — la vista completa. Ahí están todos los códigos de tu compañía, con filtros y exportación a Excel. Es donde vas cuando quieres ver el panorama, buscar un código que no recuerdas de qué producto era, o hacer limpieza.
Son la misma herramienta, no dos sistemas distintos: un código creado desde Promociones aparece igual en Ventas → Descuentos. Cambia desde dónde entras, no lo que obtienes.
Los productos de Consultas 1:1 no tienen la sección Promociones. Sus descuentos se crean desde Ventas → Descuentos.
Los campos, uno por uno
Tipo de código. Código único es un solo código que puede usar mucha gente, como VERANO30. Códigos masivos genera muchos códigos distintos de un solo uso cada uno, para repartirlos individualmente.
Código. El texto que tu cliente va a escribir. Que sea corto y fácil de dictar por audio: la gente lo copia mal más seguido de lo que crees.
Límite de usuarios. Puedes poner un tope de cuántas personas lo aprovechan, o dejarlo sin límite. El tope es lo que convierte un descuento en "los primeros 20".
Producto al que aplica. Cada código va contra un producto. Si quieres descontar en varios, crea un código por cada uno. Si entraste desde Promociones, el producto ya viene puesto.
Tipo de descuento. Tres opciones, y la tercera es la que casi nadie usa y suele ser la mejor:
— Porcentaje. Un % sobre el precio. Se lee bien en promociones y se adapta solo si cambias el precio.
— Monto. Una cantidad fija. Sirve cuando quieres decir un número redondo.
— Período de prueba. En vez de rebajar el precio, regala días. Tu cliente entra gratis unos días y después paga el precio completo. Para una suscripción suele rendir más que un porcentaje: no bajas tu precio, bajas la barrera de entrada.
Fecha límite de registros. Hasta cuándo se puede usar. La urgencia es la mitad del efecto de un descuento, así que ponerle fecha casi siempre vale la pena.
Cómo lo usa tu cliente
El código se aplica en el checkout, antes de confirmar el pago. El precio se actualiza ahí mismo.
En la ficha del código tienes un botón Copiar para compartir el enlace ya listo.
Descuento sin código
Si no quieres que nadie tenga que escribir nada, puedes aplicar el descuento solo.
En la configuración del producto, en Otras opciones, está Aplicar descuento automáticamente: eliges uno de tus códigos y se aplica a toda compra de ese producto, sin que el cliente haga nada.
Es lo que necesitas para una rebaja temporal de precio: no dependes de que la gente recuerde el código.
Después de crearlo
La lista de Descuentos te deja filtrar entre Disponible y No disponible, y muestra el código, su tipo y su estado.
Al entrar a un código tienes dos pestañas: Detalles, con quién lo usó, y Configuración, para editarlo.
También puedes Exportar en Excel si necesitas cruzar los datos por fuera.
Dos cosas que conviene pensar antes
Un descuento en una suscripción no es un descuento de un mes. Revisa cómo queda configurado antes de repartirlo masivamente, porque el efecto se arrastra en cada renovación.
El precio con descuento es el que se cobra de verdad. Haz la cuenta de cuánto te queda antes de definir el porcentaje, no después de repartir el código.
