1. Tienes que adaptarlo a lo que tú necesitas. Es diferente a lo que necesitan otros jugadores. Tus rutinas deberían ayudarte a mejorar tus debilidades del juego mental y deberían motivarte a ti.
  2. Utilizar tu lenguaje. Debería estar escrito en un lenguaje que entiendas fácilmente. Así entenderás rápidamente cada pantalla del Warmup y resonará más contigo.
  3. Confort. El Warmup será una rutina que repitas mucho, no debería tener contenido o secciones que no te gusten. Si hay una pequeña resistencia, al repetirse muchas veces se magnificará y se te hará pesado.
  4. Adaptar su duración. Igual que arriba, si el Warmup es más largo de lo que te es cómodo, lo acabarás dejando. Si 7 minutos es demasiado, construye un Warmup que te lleve 5 y así nunca te cansará.
  5. Evolucionarlo. Con el tiempo tu juego mental mejorará y tu Warmup tendrá que adaptarse. Si no, dejará de ser relevante y útil.

Estos puntos harán que conectes mejor con el Warmup, que te sea cómodo de hacer y entonces te lo tomarás con otra actitud y será más útil.

Invierte tiempo en personalizar tu Warmup y más valor le sacarás cada día.

No tiene que ser perfecto desde el principio. A medida que lo vayas haciendo ya verás lo que te gusta más y lo que te gusta menos. Ve haciendo pequeños cambios frecuentemente y llegarás a tener el Warmup óptimo para ti.

El objetivo es que interiorices la rutina y te sea fácil de hacer porque ya sabes de entrada que es lo mejor para tu juego.

Es mejor tener una rutina más sencilla cómoda de hacer que cumplas siempre que no un Warmup súper complejo y denso que te de pereza hacer y nunca lo hagas.

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