El error principal es creer que el medicamento lo resuelve todo.
En nuestras consultas vemos con frecuencia estos errores:
- No hacer entrenamiento de fuerza.
- Comer demasiado poco porque 'no tengo hambre'.
- No llegar a una cantidad adecuada de proteína.
- Perder peso muy rápido sin cuidar la masa muscular.
- Subir dosis demasiado rápido y aumentar efectos secundarios.
- No tratar estreñimiento, náuseas o síntomas digestivos desde el inicio.
- No revisar medicación concomitante.
- No trabajar la relación con la comida.
- No tener plan de mantenimiento.
- Medir el éxito solo por kilos, no por composición corporal ni salud metabólica.
En Balance creemos que el GLP-1 debería utilizarse como una ventana de oportunidad. Si durante esa ventana el paciente aprende a comer mejor, entrena fuerza, entiende su hambre y mejora su salud, el tratamiento tiene mucho más valor.