Porque una dieta no actúa sobre un cuerpo neutro. Actúa sobre un cuerpo con una historia.
Dos personas pueden seguir la misma pauta y tener respuestas completamente distintas. Una puede perder peso con relativa facilidad y otra puede tener hambre constante, cansancio, ansiedad, estancamiento o rebote rápido.
Influyen muchísimos factores: genética, masa muscular, metabolismo basal, edad, sexo, sueño, estrés, microbiota, medicamentos, presencia o no de resistencia a la insulina, menopausia, salud mental y experiencias previas con dietas restrictivas.
También influye la adherencia. Y la adherencia no depende solo de fuerza de voluntad. Depende de saciedad, disfrute, flexibilidad, entorno, vida social y salud emocional.
En Balance no hablamos de 'la mejor dieta' como si hubiera una respuesta universal. La mejor estrategia nutricional es la que consigue mejorar salud, reducir grasa, preservar músculo y que el paciente pueda sostener en su vida real.