Puede pasar, sí. Y es importante decirlo con honestidad.
Cuando una persona pierde peso, el cuerpo no siempre lo interpreta como algo positivo. Muchas veces lo interpreta como una amenaza y activa mecanismos para recuperar ese peso: aumenta el hambre, baja el gasto energético y cambian las señales hormonales.
Esto no pasa solo con GLP-1. Pasa también con dietas, ejercicio y tratamientos intensivos. La obesidad es una enfermedad crónica y el mantenimiento suele ser la parte más difícil.
Se recupera más peso cuando se suspende el tratamiento sin estrategia, cuando no se ha trabajado la alimentación, cuando no hay entrenamiento de fuerza o cuando no hay seguimiento médico.
Se recupera menos cuando desde el inicio trabajamos en preservar músculo, mejorar hábitos, aumentar proteína, entrenar fuerza y tener un plan de mantenimiento.
En Balance, la pregunta que nos importa no es solo '¿cuánto peso vas a perder?', sino '¿qué estamos construyendo juntos para que puedas mantenerlo?'.